Subió lentamente las escaleras
con la cabeza agachada,
como si no quisiera
llegar a donde iba.
A veces quisiéramos
que nuestro camino no terminase,
no llegar nunca a nuestro destino.
no llegar nunca a nuestro destino.
A veces nuestro destino,
no nos gusta pero
hay que caminar,
es la única posibilidad
de poder cambiarlo.
de poder cambiarlo.
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