A veces los recuerdos son puñales que se clavan en el alma,
a veces los recuerdos nos hacen llorar.
A veces la mente se adentra en el pasado, rememora imágenes congeladas, fotogramas de una película inacabada.
A veces quisiéramos no haber vivido para no añorar, para no sufrir, a veces no quisiera
poder recordar...
poder recordar...
Los recuerdos son un arma de doble filo y es que es fácil confundir recordar con añorar.
Hay que aprender a recordar sin añorar, sonreír con los recuerdos sin añorar lo vivido y eso es muy difícil...
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