Paseando por las calles de mi pueblo, hoy me ha venido a la mente el pasado, años que yo no viví y no volverán a ser recordados por nadie.
Si las calles pudieran hablar nos contarían qué gentes, qué historias, qué risas y lágrimas, qué voces y que silencios hubo en ellas alguna vez.
Me he llenado de una tristeza sorda y muda, ese tiempo pasado, se llevó el alma de aquellas personas que vivieron aquí y ya no queda de ellas, ni un triste recuerdo.
He pensado cómo serían sus vidas, sus casas por dentro, qué macetas adornaban sus balcones, qué canciones salían a través de una ventana abierta, qué olor a comida saldría cada día, que amantes esperarían en la puerta al amor deseado y que besos ocultos de miradas indiscretas, desde un balcón se lanzaron al aire con disimulo.
Y quizás, dentro de cien, de doscientos años..., alguien como yo piense en el pasado de sus calles, en sus gentes, en sus historias y sus vidas, solo quizás...
Paseando por las calles de mi pueblo hoy ha venido mi mente el pasado, años que yo no viví y no volverán y solo serán preguntas sin respuesta.
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