Es preciso olvidar para no llorar, enterrar los recuerdos donde por un tiempo dejen de existir aunque sepas que están ahí.
Es preciso abrir las ventanas y dejar volar ese espíritu que ya es libre pero que tengo atrapado.
No puedo desterrarte de mi mente,
no quiero, pero tu cara se desdibuja poco a poco, tu tacto, tu olor... van quedando como recuerdos y yo mientras me resisto a que sean solo eso, recuerdos.
No quiero olvidar, así mis lágrimas inundaran la tierra, así me liberasen de la tristeza que me oprime, no quiero olvidarte no puedo olvidarte.
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domingo, 17 de mayo de 2020
viernes, 1 de mayo de 2020
Mi caja de lata
Hoy, mirando en el armario encontré mi primera manualidad, un púlpito de lana añil que hice en el parvulario, encontré una cinta de música que sonaban hace mil años pero allí estaban.
Encontré el frasco de perfume que olvidado quedó al fondo del armario y ese pañuelero rojo que guardaba mis secretos a los 9.
Unas cartas, aquellas que nos enviamos en el verano del 81 cuando me fui un mes, y otras que nos escribimos después.
Allí sigue el regalo sorpresa de aquella lejana Navidad, que sin cabeza, aún guardo simplemente como recuerdo.
He dejado de mirar, todo sigue en una caja de lata, forrada con un papel de rayas de colores de " El Telar", quizás el único papel de aquellos entonces que quede.
Hay más cosas guardadas en ese armario y a veces, muy de cuando en cuando, me subo a un taburete, saco la caja y repaso cada cosa, luego vuelvo a guardarla.
Encontré el frasco de perfume que olvidado quedó al fondo del armario y ese pañuelero rojo que guardaba mis secretos a los 9.
Unas cartas, aquellas que nos enviamos en el verano del 81 cuando me fui un mes, y otras que nos escribimos después.
Allí sigue el regalo sorpresa de aquella lejana Navidad, que sin cabeza, aún guardo simplemente como recuerdo.
He dejado de mirar, todo sigue en una caja de lata, forrada con un papel de rayas de colores de " El Telar", quizás el único papel de aquellos entonces que quede.
Hay más cosas guardadas en ese armario y a veces, muy de cuando en cuando, me subo a un taburete, saco la caja y repaso cada cosa, luego vuelvo a guardarla.
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