Vuelve a levantarse con esa tristeza que le ahoga, con ese peso de un día por delante, un día más, sola, sin amigos a los que hablar con los que reir...
Mira su cara en el espejo, quizás una nueva arruga haya aparecido, no la ve, siente las arrugas de su corazón, cansado, viejo, triste... en un laberinto de latidos sordos que se repiten cada minuto.
Vida malgastada en una soledad no deseada, sombras en su mente que le oprimen y la ahogan hasta casi asfixiarla.
Quisiera volar lejos, borrar lo que le angustia, dejar de desear no sabe el qué, dejar de buscar, descansar, no esperar, fluir...
¿Cuándo se perdió? No lo recuerda ya.
Sus ojos van perdiendo el brillo que tuvieron y solo una lágrima al dejar pasar la luz, refleja luces de colores en el espejo recordándole que existe la esperanza.