Amanece el 17 de enero contigo aquí pero ya sin ti. Miles de recuerdos se agolpan en mi mente, bloqueada y confusa, sin lograr aceptar la realidad.
Los ojos secos, cansados de llorar y un beso al aire, congelado en el tiempo, ese que no te di.
Cuantos besos nos quedaron por dar, cuántos momentos aún por vivir, cuántos sueños que compartir y palabras que decir....
Y ahí sentada en tu cama te dije adiós la última vez que te vi, un beso muy fuerte y un adiós mami. Ahora me resultan insuficientes...
Daría mil vidas por volver a verte un solo minuto mamá.