De sus ojos brotan lágrimas llenas de impotencia, arrastran recuerdos que quedarán en su memoria.
Días de risa y sueños, de besos robados atrapados en un tiempo que no regresará, de una complicidad encontrada por casualidad, como ocurre con casi todo lo bonito y fugaz.
Semillas plantadas que ya no crecerán, que morirán casi antes de germinar, igual que el aire que sale de sus suspiros se va o las lágrimas que resbalan por sus mejillas desaparecen, todo se diluirá con el tiempo lentamente.
Abrazos al aire, sueños que se desvanecen, mirada a un techo en blanco... largas noches atrapando cada recuerdo para revivir lo vivido y que no se escape.
Decir adiós al amor es difícil, pero el amor volverá de nuevo y volverán los días de risas, de sueños y proyectos, de besos que salen del corazón y de esa complicidad que solo se encuentra en aquella persona a la que amamos.
Volverás a plantar semillas que quizás germinen y una sonrisa iluminará de nuevo tus sueños y no mirarás un techo blanco que te roba las horas de descanso angustiando tus noches.
Entonces de nuevo te veré feliz y yo lo seré otra vez a tu lado.