Natacha vivía aterrada, se sentía acosada por una sombra.
Cuando caminaba la sombra lo hacía con ella y si corría la sombra se movía también de prisa.
Cada día paseaba junto a su perro, tenía miedo de ir sola. Un día, caminando por el parque, se sintió perseguida, se agachó y escondió su cabeza entre sus manos, y estando en esa posición oyó una vocecita que le susurraba al oído - no tengas miedo, gírate, hazle frente a la sombra-.
Natacha hizo lo que la vocecita le indicó y quedó frente a ese monstruo que ella pensaba que la perseguía...
A veces son nuestros pensamientos los que nos hacen sombra, solo hay que darse la vuelta y plantarles cara..
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