No me recordéis por las cosas que yo hice para vosotros, a veces las hacía por obligación.
No me recordéis por mi voz o por mi risa pues, a veces maldije y lloré a escondidas, cuando no me veíais.
No guardéis mis cosas, eran simplemente eso, cosas que me acompañaron, pero realmente no me dieron la felicidad.
Cuando ya no este, mirad por la noche la Luna y contempladla y
si me queréis encontrar, buscad una estrella, la más pequeña, la más alejada, sin duda, allí estaré yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario