sopla fuerte, cantando bajito,
silbando su melodía sin fin en solitario,
llevándose a su paso los recuerdos de una casa que ya no existe.
Noches de música desde la cama, cuando había que levantarse a apagar el tocadiscos,
cuando la radio emitía el programa de " discos dedicados" y en las noches de estudio, escuchabas esa canción de Los Secretos, que algún amigo pedía que pusieran para ti.
Me quedaría aquí, simplemete recordando los sonidos de antaño, esos que antes escuchaba cada día, otros años, otras gentes,
esos que el viento se llevó hace mucho tiempo.
Sentada en las escaleras de mi patio, cierro los ojos y oigo el viento.
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