las lavanderas de la vega recorrerán a saltitos la charca, esa enorme que se ha formado delante del parque de bomberos, buscando quizás un caracolillo o un gusanito que coger con su fino pico.
Yo pasearé y me pararé a mirarlas, intentando infructuosamente hacer alguna foto de ellas que merezca la pena.
Me gusta mirarlas, son libres, pequeños corazones que laten al calor de sus plumas, sin problemas, sin penas,solo con la necesidad de comer y cobijarse en su nido al caer el día.
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