A veces la vida se equivoca,
a veces los destinos se intercambian,
injusta casualidad que roba tiempo a quien lo desea y lo concede al que no lo quiere.
Al final, los buenos se van primero,
aquellos que amaban la vida,
aquellos que merecieron quedarse para seguir dando lo mejor que tenían,
aquellos a los que se quedan, les dejaron um gran vacío al marcharse.
Y mientras, cada tarde,con los ojos cargados de lágrimas, envuelta en su soledad y sus recuerdos, como la loca del muelle de San Blas, habla al mar recordando a todos esos que se fueron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario