Dias de compras,
de tiendas abiertas,
de colas interminables en cajeros que escupen dinero sin parar,
días de gastos a veces compulsivos.
Días de bullicio en los bares,
de reuniones de empresa, de amigos o familia, en los que se come ya sin ganas.
Días de niños jugando en calles iluminadas con cientos de bombillas de colores, a la espera de unos Reyes que siempre vienen.
Y entre tanto vaivén,corazones solitarios que miran con ojos de cristal, esa alegría efímera que se repetirá la próxima Navidad.
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