Sostenía una bola de luz en sus manos, colores indefinidos que a su vez desprendian preciosos destellos formando un halo a su alrededor.
Mirándola expectante, de un soplo, la bola se deshizo en miles de pequeños puntitos de colores que al chocar unos con otros, volvían a multiplicarse una y otra vez.
Poco a poco se fueron deshaciendo.., igual que sonrisas apagadas al instante sin que casi tuviese tiempo de disfrutar de ellas.
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