En el borde del abismo de nuevo, un simple soplo de aire la hizo caer, deslizarse por ese túnel oscuro, intentando abrir otra vez sus alas, alas rotas, torbellino de oscuridad.
La luz se apaga y lágrimas de sus ojos brotan, incesantes, furiosas, amarga sal en su cara, mueca en su labios, sonrisa perdida.
Y cae, cae al fondo esperando alcanzar el fin que no llega, intentando una y otra vez poder remontar...
Tardes de una nueva primavera, estación de lo nuevo que ya no lo es, sin flores de colores, sin olor a rosas, con el amargo sabor de su pensamiento atrapado en su propia oscuridad.
Volveré a levantarme, volveré a desplegar mis alas de luz, volveré a encontrar la casa de la esperanza, sin rendirme, sin dejar de buscar la salida, sin que esta angustia me derrote.
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