y cada noche lames mis lágrimas cuando duermo.
Tal vez tú también lloras desde dónde estás,
queriendo bajar a vernos,
a jugar con nosotros y a dar un paseo con tu pelota.
Tal vez, cuando cada día viajo y te recuerdo,
desde el inmenso mar me sigues con tu mirada.
Tal vez nuestras almas aún siguen tan juntas,
que puedes notar mi tristeza y aunque invisibles,
seguimos unidas en espacios diferentes.
Tal vez podamos vernos en sueños profundos que al despertar olvidamos.
Sólo tal vez sean las cosas así...

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