Todos conocemos el efecto dominó,
en el las piezas del dominó se colocan sin tocarse,
pero tan cerca unas de otras que si una cae,
el resto lo hará también.
En nuestras vidas, las relaciones que establecemos con otras personas,
se podría decir que se asemejan a ese efecto y
aunque no querarnos, todo lo que acontece a los que queremos,
de algún nodo nos afecta.
Así, cuando tú estás alegre, yo también lo estoy,
tus penas son las mías
y tus ilusiones son mi esperanza.
Pero a diferencia con este efecto,
yo estaré siempre ahí, intentando que al menos una ficha quede en pie,
recordándote que se puede empezar de nuevo
y que queda mucho por construir
y espero tener la fuerza, la entereza y la paciencia
para lograrlo contigo.
Quisiera meter en una maleta todas tus tristezas, todas tus angustias y todo lo que te oprime y te ahoga y llevarla lejos, muy lejos y tirarla al fondo del mar.
Sé que juntos lo vamos a lograr.
Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario